Si quieres lanzar tu propia empresa, tarde o temprano te enfrentarás a un ámbito desconocido: la creación de una marca partiendo desde cero. Quizá no sepas qué pasos hay que seguir. Es más, incluso aunque hayas estudiado marketing o administración de empresas sería comprensible si sientes que no dispones de las herramientas para crear una marca o para aspectos clave como construir una identidad visual.
Dado que sabemos que es un aspecto esencial que puede complicarte la vida al inicio, este artículo se propone guiarte por ese primer paso y hacerte ver de qué puedes prescindir al inicio para centrarte en lo fundamental.
Cuatro puntos clave
Si no dispones de presupuesto, tienes que invertir tiempo y energía en estos cuatro puntos que marcan la diferencia: nombre, colores, tipografía y logo. Ahora veamos cómo es una identidad de marca minimalista centrada en lo esencial:
Para empezar, apóyate en la coherencia para que tu marca se asocie con tu empresa y con tu sector. Unos pocos elementos utilizados sistemáticamente suelen funcionar perfectamente. Acabarás por ser reconocido. Además, no tendrás que dedicar tres horas a rehacer el mundo con cada anuncio.
Eso no quiere decir que se trate de un freno a la creatividad, pero sí debería servirte de guía: mantienes una serie de constantes que marcan tu territorio. Por ejemplo, si un panadero emplea las flores que adornan su fachada en las redes sociales, los peatones que pasen por delante todos los días lo identificarán mejor. Está utilizando sus ventajas de manera inteligente.
Por otra parte, aunque emplee siempre los mismos colores y tipografía para mi logo, no impido que haya cierta variedad.
De qué puedo prescindir al inicio
Una vez que una empresa supera la decena de empleados, aproximadamente, las cosas empiezan a complicarse. Sin embargo, es poco probable que ese sea tu caso nada más empezar tu aventura empresarial. Lo habitual es que al inicio seas solo tú, o tú y un socio, o tú y unos amigos… Como mucho tendrás uno o dos empleados, pero no más.
En fin, cuando llegue el feliz momento de contratar a decenas de empleados, querrá decir que te va muy bien y podrás delegar la creación de la marca en profesionales. Entre tanto, nuestro consejo es que, hasta entonces, te centres en las cuestiones fundamentales y no te preocupes todavía de la cultura de la empresa -más allá de aspectos esenciales-, de la relación con el cliente, de la personalidad, de los elementos del lenguaje y de la identidad sonora (salvo que seas una empresa de diseño sonoro, música, podcasts…).
Todas estas cuestiones que acabamos de enumerar son importantes a largo plazo, por supuesto que sí, sobre todo para que la experiencia del cliente sea coherente y los empleados trabajen en una misma dirección, pero cuando acabas de lanzar tu empresa no lo son todavía. Tienes que ser realista sobre lo que puedes abarcar y dedicar tus esfuerzos a lo que necesitas de inmediato.
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