Quizá te parezca que el titular es un tanto ambicioso y estamos de acuerdo en que no hay una receta mágica para lograr lo mejor de ti mismo. En cambio, sí puedes tratar de maximizar tu potencial con estos tres pasos. Al contrario de lo que dice la publicidad, esos pasos no son necesariamente sencillos, pero merecer, merecen la pena.
Sal de tu zona de confort
Puede que tengas claro qué cambios quieres realizar en tu vida, pero no siempre es fácil saber cómo lograrlo. Por eso una de las medidas más efectivas es intentar nuevas cosas, salir de tu zona de confort, romper el molde. Puedes adoptar comportamientos positivos de personas a las que admires y desafiarte a hacer cosas de otro modo. No hace falta que sea algo grande: basta con que cambies pequeños hábitos que creas que te frenan, o que no te dejan alcanzar tu potencial, o que te distraen…
Se trata de experimentar, porque no todos los cambios o nuevos hábitos que introduzcas querrás mantenerlos y no es preciso que así sea. Solo probando podrás saber si son buenos o no para ti. El mero hecho de ponerte a experimentar ya te predispone a tratar de mejorar y, más importante aún, es muy posible que te ayude a averiguar qué te retiene.
Introduce los nuevos hábitos progresivamente
Es muy frecuente que cuando alguien se propone cambiar, o mejorar, trate de arreglar todo al mismo tiempo o cambiar demasiados hábitos a la vez. Eso rara vez funciona a largo plazo. Es mejor ir centrándose en una mejora o en un cambio e ir introduciendo los demás poco a poco y siempre uno a uno. Si de pronto intentas hacer más ejercicio, aprender una nueva lengua, comer más sano y acostarte más temprano, es muy posible que ese ímpetu te dure una semana o menos.
Por otra parte, cambiar de hábitos es duro, así que el único modo de que el cambio sea efectivo es que lo mantengas durante al menos un mes. Así, mágicamente, la nueva costumbre pasará a ser el nuevo hábito.
Evaluate a ti mismo
La autocrítica es una de las cualidades más difíciles de lograr. A menudo ocurre que somos muy indulgentes con nosotros mismos -hasta el punto de auto engañarnos- o todo lo contrario, nos vemos de un modo excesivamente negativo.
Es estupendo que empiezas a estudiar una nueva lengua o a hacer ese curso que te ayudará a mejorar en tu carrera profesional. Pero si no es una obligación, si es un reto que te has impuesto tú mismo, tú eres la única persona que te puede exigir.