El rol de las impresoras 3D en la comercialización de productos a medida

La rápida sofisticación de las impresoras 3D amplía los horizontes que esta tecnología puede ofrecer a la fabricación de productos a medida. Lo interesante es que este fenómeno está cada vez más cerca de poder aplicarse a gran escala, que es cuando sus posibilidades comerciales crecerían considerablemente.

Los recientes anuncios de Albea Packaging y HP indican que vamos en esa senda a corto plazo, la de los productos customizables y producidos en masa. Los progresos de HP con su impresora Multi Jet Fusion le permiten producir a escala con metales o plásticos, incluso con formas complejas, pero todavía no puede mezclar materiales, incorporar elementos electrónicos o trabajar con comida.

Por otra parte, aunque la impresora de HP es rápida, aún no está lista para estar en cada hogar, de modo que de momento hay que acudir a las firmas que proveen este servicio: algo similar a lo que ocurría en los inicios de las impresoras tradicionales, cuando había que acudir a una tienda para imprimir.

Las impresoras actuales que sí se pueden tener en casa llegan a realizar impresiones de notable belleza -algunos de los productores se pueden encontrar en Etsy, eBay u otros mercados digitales-, pero no siempre son del todo funcionales. En utilidad y acabado, las impresoras industriales siguen siendo las mejores.

La impresión 3D de alimentos, el siguiente gran objetivo

Natural Machines y Upprinting Food están trabajando en las impresoras 3D de comida, no tanto con un uso comercial, de momento, como para reducir el desperdicio de comida. Así que todavía no estamos en ese futuro en el que uno pedirá una hamburguesa o una bandeja de sushi y la obtendrá de su impresora casera. Sin embargo, tiempo al tiempo, es posible que esos primeros experimentos con los restos den lugar a creativos menús, directamente de la impresora a su plato.

El mercado de la automotriz

Otro uso cada vez más extendido de las impresoras 3D existentes es el mercado del automóvil. Ya existen de hecho varios coches fabricados en impresoras 3D, pero se limitan a la carrocería, no a componentes esenciales como la suspensión, el motor o, por supuesto, los sistemas electrónicos. En definitiva, un moderno coche conectado no parece viable para una impresora 3D a corto plazo.

Finalmente, también se abren pasos las casas impresas y quizá sea uno de los ámbitos en los que antes lleguen los productos customizables a escala.

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