La pandemia y la tecnología agravan la dificultad para desconectar del trabajo

Una encuesta reciente del sindicato británico Prospect ha revelado que a un treinta por ciento de los teletrabajadores les cuesta más desconectar del trabajo durante la pandemia. Similar es el porcentaje de quienes aseguran haber dedicado más horas a trabajar de las que indica su contrato, de modo que han realizado horas extra no pagadas. Esos resultados confirman los de un estudio a escala global, que concluyó que el tiempo medio de dedicación diario al trabajo había aumentado media hora durante el 2020 respecto al año anterior, es decir, a la época pre pandémica.

En este artículo vamos a ver algunas de las razones por las que esto está ocurriendo para poder determinar hasta qué punto es la pandemia de Covid-19 la principal causa o si es más bien una cuestión tecnológica.

El factor tecnológico

Maya Middlemiss, autora de un libro sobre teletrabajo, insiste en el rol de la tecnología a la hora de difuminar las fronteras entre vida profesional y ocio: “solo en los últimos cuatro o cinco años ha habido una convergencia tecnológica en la que cada aplicación de mensajes está disponible en cualquier aparato. Eso ha difuminado las fronteras para los trabajadores en todas partes. El trabajo nunca está terminado, así que es realmente difícil saber cuando has terminado el día, cuando has hecho suficiente”.

Las normas corporativas

Según Anna Vogel, ‘coach’ profesional de Estocolmo, a pesar de las regulaciones de algunos gobiernos, que han prohibido los correos electrónicos fuera de las horas de trabajo, por ejemplo, la existencia de comunicaciones “sin límite, sin fronteras” hace muy difícil escapar de ciertas normas corporativas.

Le ocurrió a Angelica Sykes, trabajadora de 28 años en diversas compañías de marketing: “un jefe me llamaba a las cinco de la mañana y esperaba que respondiera. Trabajé durante mis vacaciones anuales y siempre había correos electrónicos que llegaban”.

Incertidumbre laboral

Por supuesto, uno puede no coger el teléfono o no responder a ningún correo hasta el día siguiente. Sin embargo, si cree que esas decisiones ponen en peligro su trabajo, especialmente en un momento de crisis mundial por la pandemia, es más probable que caiga en la tentación de responder. Tristemente, por el miedo a represalias, son pocos los empleados que se atreven a quejarse. Sykes está de acuerdo: “tenía tanto miedo de perder mi trabajo. La pandemia hizo que la situación fuera mucho peor porque el mercado era muy volátil, especialmente para la gente de marketing”.

Nuestra manera de pensar en el trabajo

Según Alivia Rose, del Consejo de psicoterapia del Reino Unido, factores como la pandemia o el auge tecnológico no bastan para explicar este fenómeno. Para ella, también hay razones internas: “algunos nos sentimos más culpables que otros a la hora de desconectar y abrazar nuestro tiempo libre”.

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